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La libertad no es un medio para conseguir un fin político mayor. Es en sí misma el fin político mayor.

El estudio de la filosofía es una necesidad existencial. Para vivir, el hombre necesita basarse en principios filosóficos, quieralo o no. De él depende si es conciente de en que principios fundamenta sus acciones o no, y por lo tanto si sus acciones promueven o destruyen su vidad y su felicidad.

Un sistema filosófico es un conjunto de principios que responden a nuestras inquietudes de ¿qué es la realidad? ¿Cómo lo sabemos? Y según las respuestas a lo anterior, ¿cómo debemos actuar? ¿Cómo debemos interrelacionarnos con los demás? ¿Qué es importante?

Un principio válido es una verdad fundamental, de la que dependen otras verdades, y que sirve de guía para nuestro pensamiento y por ende, de nuestras acciones. Un sistema filosófico nos provee de principios, que son integraciones mentales, abstracciones muy amplias que identifican relaciones causales, pero no nos dice como aplicar esos principios a los eventos y elecciones de nuestras vidas. En la aplicación a casos concretos, es la mente de cada quien la única que determina que hacer. Cada uno, usando su razón es quien decide como aplicar sus principios, si va ser fiel a éstos o no, y cuál es el curso correcto a tomar. Uno decide, después de una deliberada evaluación si acepta o no cierta posición filosófica, pero lo cierto es que uno no puede actuar sin la guía de principios. Lo crucial aquí es identificar si los principios son válidos o no. Si no lo son, su pretendida ‘verdad’ no corresponde con los hechos de la realidad, y serán inútiles o nocivos como guías de acción.

Los principios válidos son una ayuda y un enorme ahorro de tiempo para la mente que tiene que determinar la acción, pues han probado por qué cierto curso de acción es correcto y de acuerdo a que premisas. Hacen más fácil el considerar y evaluar cada caso, que si uno tuviera que hacerlo partiendo de cero. Ésta es la función de la filosofía, ahorrar tiempo.

En el CEC estudiamos fundamentalmente las ideas del Objetivismo y las contrastamos y relacionamos con las de los grandes filósofos en cada una de las actividades que realizamos.

El Objetivismo es un sistema filosófico cuyas bases fundamentales fueron establecidas por Ayn Rand. Otros filósofos, construyendo sobre esas bases, han contribuido con importantes aportaciones al sistema. Nathaniel Branden, con los principios de la auto estima; Leonard Peikoff y David Harriman con los principios de la inducción; David Kelley con la naturaleza de la certeza y la virtud de la benevolencia; Harry Binswanger con la naturaleza de la teleología y la manera en que conocemos; Andrew Bernstein con la naturaleza del Capitalismo y la heroicidad; y Craig Biddle con el arte de pensar en principos.

Deriva el Objetivismo su nombre de una actitud cognitiva hacia la realidad. Ser “objetivo” en nuestra actividad conceptual es adherirnos voluntariamente a la realidad por medio de seguir las reglas de un método, basado éste en hechos y apropiado a la forma de cognición.

Los estudios que realizamos son distribuidos en formatos digitales e impresos. Además, el CEC tiene una base de datos online de conferencias realizadas por académicos.

Warren Orbaugh