Foro Internacional del Capitalismo 2019

Cornelius Vanderbilt



El sistema Central de Nueva York 12 de noviembre 1867



La estación central (The Grand Central Station)

Cornelius Vanderbilt
(1794 – 1877)
Comodoro/ Empresario Estadounidense

Cuando Vanderbilt era joven fue contratado por el empresario Thomas Gibbons para trabajar con él en buques de vapor, transportando personas por el río Hudson. El objetivo de Gibbons era terminar con el monopolio de buques de vapor de Robert Fulton.

Vanderbilt puso en práctica sus tácticas de negocio y en poco tiempo Gibbons fue capaz de bajar sus tarifas y terminar así con el monopolio de Fulton. Cuando Vanderbilt dejó de trabajar para Gibbons, decidió entrar también en el negocio de los buques de vapor. Los pocos buques que compró pronto se convirtieron en una flota. Vanderbilt ofrecía el servicio más barato, más rápido y más confiable. También mejoró la tecnología con la que operaban los buques y estableció nuevas rutas comerciales alrededor del noreste de los Estados Unidos.

Con el tiempo los buques de vapor evolucionaron a barcos de vapor, creando otra oportunidad de negocio para Vanderbilt. Él vio que las rutas de barcos de vapor entre los Estados Unidos e Inglaterra presentaban una gran posibilidad de desarrollo económico y comercial. En ese entonces, Inglaterra dominaba no solo el transporte del correo sino también el sistema de transporte para cruzar el Atlántico. El congreso de Estados Unidos decidió que ellos necesitaban una línea de barcos para competir, por lo que dieron subsidios a Edward Collins para construir una.

Vanderbilt imaginaba un futuro próspero, con libre comercio, y competencia sana y sin restricciones. Su objetivo era acabar con los monopolios respaldados por el gobierno. Sabía que podía entregar el correo y transportar a los pasajeros por el Atlántico a menos dinero de lo que las líneas competidoras cobraban. Fue al Congreso y presentó un plan para hacer lo mismo que Collins pero por la mitad del precio. El Congreso no sólo rechazo la oferta de Vanderbilt sino que le dio un mayor subsidio a Collins.

Entró al negocio de barcos de vapor sin ayuda alguna del gobierno. Vanderbilt encontró formas nuevas y creativas de reducir costos; no sólo construyó sus barcos perfectos sino que contrató a la tripulación mejor calificada, con esto se ahorró la necesidad de asegurarlos y bajó el costo de reparaciones y mantenimiento. Vanderbilt bajó las tarifas de primera y segunda clase a más de 70%. Y creó una tercera clase para viajar, dándole así la oportunidad a más personas de cruzar el Atlántico. Sus barcos también rompieron el record en llegar más rápido a Inglaterra. Vanderbilt se convirtió en el operador líder de los barcos de vapor.

Más tarde en su vida, Vanderbilt vendió todos sus barcos e invirtió todo su capital en la industria del ferrocarril. Compró ferrocarriles que eran considerados sin valor y los hizo rentables. Sus líneas ofrecían los trenes más confiables y convenientes, con esto superó a sus competidores. “Lo que Vanderbilt tocaba se convertía en oro, por que el manejaba todo de manera eficiente y rentable”.

Vanderbilt mejoró la industria del ferrocarril de muchas maneras: reemplazó rieles de hierro por acero, cambio puentes de madera por puentes de acero, y expandió las líneas. Innovó las locomotoras usando tecnología nueva y eficiente. Redujo no solo las tarifas sino también las horas de viaje. Construyó nuevas terminales, incluyendo Grand Central Station en Nueva York. Toda su creatividad contribuyó al crecimiento industrial. Después de 10 años en la industria ferrocarrilera, convirtió a su fortuna de 10 millones de dólares a una de 100 millones de dólares, siendo el primer hombre en acumular una fortuna de ese tamaño.